| Análisis |
| España refuerza el diálogo con China | |
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13 de abril de 2026. Pedro Sánchez, presidente de España, se presenta en una exposición de proyectos científico-tecnológicos de la Academia China de Ciencias, donde recibe el título de profesor honorario de la Universidad de la Academia China de Ciencias. Cnsphoto CON su cuarta visita en cuatro años consecutivos, Pedro Sánchez se ha convertido en uno de los líderes globales con mayor interlocución con China. En un momento de serias tensiones geopolíticas internacionales –como las que se viven en el estrecho de Ormuz–, el presidente del Gobierno español ha redoblado su apuesta por el diálogo con China y por la defensa del multilateralismo. Esta cuarta visita debe entenderse también como la expresión de ese paso adelante que el Gobierno español ha señalado querer dar en su relación con Beijing y cuyo marco quedó establecido en el Plan de Acción 2025-2028. En tiempos complejos, China y España parecen querer hacer del diálogo un puente y de la continuidad, una señal. Partir de la historia Son bien conocidos los vínculos históricos entre China y España, los cuales se remontan al siglo XVI: primero, a través del comercio transpacífico articulado en torno al Galeón de Manila; después, mediante contactos diplomáticos, religiosos y culturales. No fue, por tanto, casual que Pedro Sánchez comenzara su estancia en Beijing, los días 11 y 12 de abril, con un recorrido por algunos de los lugares históricos de la capital china, entre ellos el Palacio de Verano y la zona del lago Shichahai. Ese gesto tuvo una evidente carga simbólica, pues recordó que los lazos entre China y España no son recientes ni exclusivamente económicos, sino que hunden sus raíces en una relación de siglos que hoy busca proyectarse también hacia el futuro. El lunes 13 de abril, Sánchez acudió a la Universidad Tsinghua, donde ofreció una conferencia sobre la importancia del multilateralismo ante un auditorio compuesto por más de 400 profesores y estudiantes. El dirigente español sostuvo que lo que viene ocurriendo hoy no es un “trasvase de hegemonías”, sino una “multiplicación de polos” de poder y prosperidad. “Por primera vez en la historia contemporánea, el progreso germina de forma simultánea en varios lugares del planeta”, afirmó. En tal sentido, Sánchez explicó que, desde el realismo, el pragmatismo y la responsabilidad, España apuesta por construir una relación con China sobre la base de aquello que une a dos países “que ya supieron cooperar en el pasado”. Ese discurso no apareció de manera aislada, sino que guarda coherencia con una línea política que Sánchez ya había explicitado en julio del año pasado, cuando suscribió en Santiago de Chile, junto con otros líderes latinoamericanos, una declaración en defensa de la democracia y de un multilateralismo renovado. En ambos casos, el mensaje de fondo es el mismo: ante un mundo más fragmentado y multipolar, resulta necesario reforzar una gobernanza internacional más inclusiva, representativa y cooperativa. Tras su intervención en la Universidad Tsinghua, Sánchez visitó una exposición de proyectos científico-tecnológicos en la Academia China de Ciencias, donde recibió el título de catedrático honorario. En su mensaje de agradecimiento, hizo un llamado a profundizar la colaboración, promover nuevas investigaciones conjuntas y apoyar el intercambio de talento. En ese contexto, cabe recordar que España viene participando en SMILE, un proyecto conjunto entre la Agencia Espacial Europea y la Academia China de Ciencias para estudiar la interacción entre el viento solar y la magnetosfera terrestre. Antes de que concluyera el día, Sánchez mantuvo también una reunión con Lei Jun, fundador del Grupo Xiaomi, empresa tecnológica china que ya trabaja con firmas españolas líderes en los sectores de la automoción y la manufactura avanzada.
21 de noviembre de 2025. Visitantes acuden en masa a la Feria de Educación “Estudiar en China 2025” en Madrid, España. Xinhua Oposición a la “ley de la selva” La jornada central tuvo lugar el martes 14, cuando Pedro Sánchez fue recibido por el presidente chino, Xi Jinping, en el Gran Palacio del Pueblo. En ese encuentro, ambos líderes hicieron públicas sus coincidencias en asuntos internacionales. El presidente Xi llamó a reforzar la cooperación entre China y España para oponerse a un retorno del mundo a la “ley de la selva”, mientras que Sánchez expresó el rechazo de su país a una “nueva Guerra Fría”, al desacoplamiento y a la ruptura de las cadenas de suministro. En esa misma línea, Xi sostuvo que el mundo vive hoy en turbulencia y que, por ello, China y España deben defender el verdadero multilateralismo; Sánchez, por su parte, aseguró que su país desempeñará un papel constructivo en las relaciones entre China y la Unión Europea. En cuanto a la relación bilateral, el presidente Xi enfatizó la necesidad de que ambos países fortalezcan la cooperación en sectores como el comercio, las nuevas energías y la economía inteligente, además de fomentar los intercambios en cultura, educación, investigación científica y deporte. La idea es alcanzar una relación que gane anchura sectorial sin perder profundidad política. China es actualmente el principal socio comercial de España fuera de la Unión Europea, mientras que España constituye para el país asiático un socio relevante dentro del bloque comunitario. Según la Administración General de Aduanas de China, el volumen total del comercio bilateral de bienes superó los 55.000 millones de dólares en 2025, lo que representó un crecimiento interanual del 9,8 %. Sin embargo, pese al aumento de sus exportaciones a China, España sigue registrando un elevado déficit en la relación comercial. Por ello, uno de los objetivos explícitos del viaje de Sánchez a China fue avanzar hacia una relación comercial más equilibrada. De hecho, el dirigente español trasladó esta preocupación al presidente Xi en la reunión celebrada en el Gran Palacio del Pueblo y señaló que percibió en su interlocutor una “comprensión y voluntad de trabajo para alcanzar ese equilibrio”. Acto seguido, Sánchez mantuvo también una reunión con el primer ministro chino, Li Qiang. Durante el encuentro se firmaron 19 acuerdos bilaterales, entre los que destaca un paquete agroalimentario orientado precisamente a ampliar el acceso de productos españoles al mercado chino. Dentro de ese conjunto, se suscribieron seis acuerdos que permiten o amplían las exportaciones de pistacho, higo seco, proteínas de origen animal, carne de porcino y fertilizantes elaborados a partir de proteína animal. El propio ministro español de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, consideró que estos acuerdos representan un “paso estratégico” para impulsar la relación bilateral, diversificar mercados y fortalecer al sector productor español. En términos económicos, este fue el anuncio de la visita de Sánchez con el efecto más directo, ya que no se limita a declaraciones políticas, sino que abre nuevas líneas de exportación para España y amplía el número de empresas que podrán vender a China, especialmente en el sector porcino, de gran importancia para la economía española. Según cifras de dicho país, en 2024 la carne de porcino fue el principal producto agroalimentario exportado por España a China, con ventas por valor de 570,7 millones de euros. Otro factor que podría contribuir a un mayor equilibrio en la relación comercial bilateral fue lo ocurrido el pasado 9 de abril –dos días antes de la llegada de Pedro Sánchez a Beijing–, cuando el Ministerio de Comercio de China confirmó, por primera vez, la inclusión de España entre los países temáticos prioritarios de la iniciativa “Exporta a China”. Esta decisión podría facilitar este año una mayor entrada de productos españoles en el mercado chino y, con ello, favorecer una relación comercial más equilibrada. La medida se inscribe, además, en la voluntad del Gobierno chino de impulsar sus importaciones en un contexto internacional marcado por las tensiones comerciales y las perturbaciones en las cadenas de suministro. La apuesta por la inversión Más allá de la exportación agroalimentaria, existe también un componente en materia de inversiones que podría influir en el equilibrio económico entre China y España, aunque su efecto será más gradual y dependerá de cómo se concreten los acuerdos en los próximos meses. En el marco de esta visita oficial, Pedro Sánchez mantuvo un encuentro con representantes de empresas chinas interesadas en invertir en España en sectores como los vehículos eléctricos, el desarrollo de baterías, la energía eólica, los drones y la inteligencia artificial. Durante su paso por Beijing, Sánchez subrayó la importancia que tiene para España que las inversiones chinas vayan acompañadas del desarrollo de capacidades tecnológicas y de transferencia de conocimiento. “Las inversiones que buscamos deben generar empleo local, transferir conocimiento y reforzar nuestras cadenas de valor. Ese es nuestro criterio”, afirmó el dirigente español, quien también mantuvo un encuentro con el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji. Madrid quiere que la inversión china no solo llegue, sino que también deje huella. Según cifras de la Fundación Consejo España-China, en 2025 el país asiático invirtió en España unos 643 millones de euros, lo que significó un crecimiento interanual del 330 %. Asimismo, entre 2010 y 2025, China fue el segundo inversionista asiático en España –muy cerca de Japón– y el primer destino de la inversión española en Asia. En los últimos años, Cataluña se ha ido consolidando como la principal plataforma de entrada del capital chino no solo en España, sino también en Europa. De hecho, entre 2020 y 2024, Cataluña logró triplicar la inversión recibida desde China en comparación con el quinquenio anterior, al superar los 1300 millones de euros. Una de las operaciones más relevantes se materializó en abril de 2024, cuando la china Chery Automobile y la española Ebro-EV Motors establecieron una empresa conjunta en la Zona Franca de Barcelona para desarrollar nuevos vehículos eléctricos. En noviembre de ese año, ambas compañías iniciaron la producción de su primer modelo, el SUV S700. Pedro Sánchez cerró su visita oficial a China el 15 de abril con una reunión con medio centenar de empresas españolas y chinas. Si bien este viaje ha supuesto un paso más en el afianzamiento de las relaciones entre ambos países, el Gobierno español ya ha dejado entrever que contempla el regreso de Sánchez a China el próximo año. Serían así cinco viajes en cinco años consecutivos. En política, como en los buenos vínculos, lo importante no es solo llegar una vez, sino seguir volviendo. *Michael Zárate es un periodista peruano experto en temas de China y fue redactor subjefe de la revista China Hoy. |
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