| Análisis |
| Perú y China: historia, presente y futuro | |
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1 de febrero de 2026. Celebración del Día de la Confraternidad Peruano-China y la Feria Tradicional del Año Nuevo Chino, organizada por el Ministerio de Cultura del Perú y la Embajada de la República Popular China en el Perú. LA relación entre el Perú y la República Popular China constituye uno de los vínculos bilaterales más sólidos, profundos y dinámicos de la política exterior peruana. Esta relación, forjada a lo largo de más de cuatro siglos de intercambios comerciales, culturales y humanos, se ha transformado en una alianza estratégica integral que proyecta oportunidades de desarrollo, integración y bienestar para ambos pueblos. En este marco, la conmemoración del Día de la Confraternidad Peruano-China, establecido mediante la Ley N° 32067, no solo representa un reconocimiento simbólico, sino también un hito histórico que reafirma el compromiso permanente del Estado peruano con el fortalecimiento de esta relación privilegiada. Legislación y sentimiento: el significado del Día de la Confraternidad Peruano-China La institucionalización del Día de la Confraternidad Peruano-China constituye un acto de justicia histórica y una expresión tangible del profundo afecto que une a ambas naciones. Esta conmemoración reconoce la trascendencia de una relación construida sobre la base del respeto mutuo, la cooperación solidaria y el entendimiento intercultural. Desde el ámbito legislativo, este reconocimiento adquiere un valor adicional al traducir el sentimiento de amistad en un compromiso jurídico y político del Estado peruano, orientado a promover el diálogo, el intercambio y la cooperación integral. Celebrar esta fecha implica recordar que la política exterior no solo se construye desde los intereses estratégicos, sino también desde los lazos humanos y culturales que dan sustento y legitimidad a toda relación internacional duradera. Memoria de la ruta comercial: más de cuatro siglos de intercambios comerciales La historia compartida entre el Perú y China se remonta al siglo XVI, cuando el Galeón de Manila articuló una de las rutas comerciales más importantes del mundo. Esta ruta conectaba Asia con América y, a través de un intenso comercio regional, extendía su influencia hasta el puerto del Callao, integrando así al Perú en la primera globalización que unió Asia, América y Europa. Esta temprana integración al sistema global de comercio posicionó al Perú como un punto neurálgico del intercambio entre Oriente y Occidente, permitiendo la circulación de bienes, conocimientos, técnicas y expresiones culturales. Aquella primera ruta comercial marítima no solo impulsó el desarrollo económico del Virreinato, sino que sentó las bases de una relación que, con el transcurrir del tiempo, se transformó en una asociación estratégica moderna. La memoria de estos cuatro siglos de intercambio constituye un patrimonio histórico compartido que fortalece la identidad común y proyecta una visión de cooperación continua. Profundización económica: una década de cooperación y liderazgo conjunto En el ámbito contemporáneo, la relación económica entre el Perú y China ha alcanzado niveles sin precedentes. La firma y la posterior profundización del Tratado de Libre Comercio, así como la consolidación de China como principal socio comercial del Perú, han generado una década de crecimiento sostenido, diversificación de exportaciones, atracción de inversiones y transferencia tecnológica. Este proceso ha permitido al Perú posicionarse estratégicamente en las cadenas globales de valor, especialmente en sectores como la minería, la agroindustria, la infraestructura, la energía y las telecomunicaciones. La cooperación bilateral ha demostrado que el liderazgo conjunto, basado en la complementariedad de nuestras economías, es un instrumento eficaz para promover el desarrollo sostenible, la innovación y la inclusión social. Potenciamiento de la conectividad: el puerto de Chancay como eje estratégico La puesta en marcha del puerto de Chancay representa un punto de inflexión en la integración logística y comercial del Perú con Asia y el mundo. Este megaproyecto, de gran envergadura estratégica, no solo fortalecerá la competitividad del comercio exterior peruano, sino que también convertirá al país en un hub logístico regional, articulando los flujos comerciales de Sudamérica hacia el mercado asiático. El impacto del puerto de Chancay trasciende el ámbito económico, pues contribuirá al desarrollo territorial, la generación de empleo, la modernización de la infraestructura y la reducción de brechas de conectividad. Asimismo, este proyecto consolida al Perú como un socio estratégico clave de China en América Latina, proyectando una visión compartida de integración regional y cooperación a largo plazo. Conexión entre los pueblos: de la cultura chifa a los lazos afectivos Más allá de los acuerdos comerciales y los proyectos de infraestructura, la verdadera fortaleza de la relación Perú-China reside en la profunda conexión entre nuestros pueblos. La inmigración china al Perú ha dejado una huella imborrable en nuestra identidad cultural, social y gastronómica. La cocina chifa, expresión emblemática de esta fusión, simboliza la integración armoniosa de dos tradiciones milenarias. A ello se suman los lazos familiares, las asociaciones culturales, los intercambios académicos y la creciente cooperación educativa, que fortalecen un tejido social basado en la convivencia, el respeto y la amistad. Estos vínculos afectivos constituyen los cimientos más sólidos de una relación bilateral que trasciende las coyunturas y se proyecta hacia el futuro.
1 de febrero de 2026. Presentación de actividades culturales por el Día de la Confraternidad Peruano-China en el Gran Teatro Nacional del Perú. Fotos de la Embajada de la República Popular China en el Perú Reafirmación de la cooperación y el respeto mutuo En un contexto internacional marcado por la incertidumbre y los desafíos globales, la relación entre el Perú y China se erige como un ejemplo de cooperación estratégica, diálogo intercultural y beneficio mutuo. En este sentido, la conmemoración del Día de la Confraternidad Peruano-China nos invita no solo a celebrar nuestra historia compartida, sino también a renovar el compromiso con un futuro compartido basado en el desarrollo sostenible, la integración regional y la paz. No obstante, resulta preocupante advertir que, en los últimos días, algunos medios de comunicación han intentado construir discursos tendenciosos que terminan estigmatizando injustamente a la comunidad china, la cual forma parte esencial de la historia, la identidad y el progreso del Perú. A diferencia de otras colonias de inmigrantes establecidas en nuestro país, la comunidad china suele ser objeto de una crítica desproporcionada, centrada en enfoques sensacionalistas que privilegian el morbo y la sospecha, omitiendo deliberadamente una mirada objetiva, equilibrada y contextualizada. Esta narrativa resulta particularmente injusta en una nación plural como el Perú, que ha sabido integrar históricamente a diversas comunidades extranjeras y que alberga, como expresión de ello, múltiples cámaras binacionales de comercio y espacios de cooperación empresarial con países de todos los continentes. Resulta igualmente necesario precisar que solo una parte de los proyectos de infraestructura y servicios que se ejecutan en nuestro país corresponde a empresas de origen chino, mientras que una proporción significativa está a cargo de compañías de diversas nacionalidades. Pretender asociar de manera generalizada determinadas problemáticas o sospechas exclusivamente a la inversión china no solo carece de sustento y rigor técnico, sino que contribuye a distorsionar el debate público y a fomentar percepciones erradas que afectan la convivencia social y el clima de cooperación internacional. Como sociedad democrática, no podemos permitir que, bajo el pretexto de la crítica pública o el análisis periodístico, se difundan enfoques que rozan la desinformación, la discriminación y la xenofobia, promoviendo una narrativa de sospecha generalizada que debilita los valores fundamentales de la convivencia, el respeto mutuo y la integración cultural que caracterizan a nuestra nación. La comunidad china ha contribuido de manera decisiva al desarrollo económico, social y cultural del país, y su presencia constituye un valioso patrimonio humano que debemos preservar, respetar y reconocer. Por estas razones, en mi calidad de presidente del Comité Ejecutivo de la Liga Parlamentaria de Amistad Perú-China, rechazo categóricamente toda información que, sin fundamento alguno, pretenda sembrar división, desconfianza o prejuicio. Asimismo, reafirmo mi compromiso de seguir promoviendo el fortalecimiento de los lazos de amistad, cooperación y entendimiento entre el Perú y China, convencido de que solo a través del respeto, el diálogo y la colaboración, podremos construir un futuro de prosperidad compartida, en beneficio de nuestros pueblos y de las generaciones venideras. *Gustavo Cordero Jon Tay es congresista de la República del Perú y presidente del Comité Ejecutivo de la Liga Parlamentaria de Amistad Perú-China. |
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