Entrevistas
China y Uruguay en el camino de la amistad
2026-03-07    Fuente: Centro para las Américas    Autor: CAI JIAYI

Paola Terra, directora de los programas de Gobernanza e Innovación de la Universidad de Montevideo 

Wilson Brun, funcionario de la Corte Electoral de Uruguay 

Paola Terra. Liu Yanli

Wilson Brun. Liu Yanli 

EL presidente de la República Oriental del Uruguay, Yamandú Orsi, realizó una visita de Estado a China del 1 al 7 de febrero. Durante la visita, Yamandú Orsi se reunió con el presidente chino, Xi Jinping. Ambos jefes de Estado intercambiaron opiniones sobre la agenda bilateral, las relaciones entre China y América Latina y el Caribe y los temas internacionales y regionales de interés común. En presencia de ambos jefes de Estado, se subscribieron diecinueve acuerdos en materia de comercio, fomento de inversiones y cooperación en diversas áreas. 

Antes de la visita oficial de Yamandú Orsi, Paola Terra, directora de los programas de Gobernanza e Innovación de la Universidad de Montevideo, y Wilson Brun, funcionario de la Corte Electoral de Uruguay, fueron entrevistados por la revista China Hoy en el último día de su viaje a China en el marco del Seminario sobre el Desarrollo de Capacidad de Gobernanza para América Latina patrocinado por el Ministerio de Comercio de China. 

China Hoy (CH): Ha habido una internacionalización notable de las empresas chinas, especialmente hacia América Latina. Según su opinión, ¿qué función desempeña el Gobierno chino al respecto? ¿De qué manera podrían cooperar los Gobiernos de ambos lados en pos de la promoción del desarrollo local por parte de estas empresas internacionales? 

Paola Terra (PT): La internacionalización de las empresas chinas en Latinoamérica ha crecido notablemente en el último tiempo. Y desde mi perspectiva de gobernanza y desarrollo institucional, el Gobierno chino ha tenido un rol fundamental al respecto, no solo apoyando políticas de internacionalización, sino también ofreciendo ayudas muy concretas, por ejemplo, la financiación a proyectos, así como acuerdos de cooperación y planificaciones a largo plazo. Eso, junto con el ecosistema tecnológico, proporciona un acompañamiento integral a las empresas chinas que desembocan en Latinoamérica. 

En este contexto de internacionalización de las empresas, la cuestión clave para Latinoamérica, y en particular para Uruguay, es entender cómo hacemos para que esta llegada de inversión de empresas chinas a nuestros países pueda estar alineada con nuestros objetivos de desarrollo local. En este punto, la cooperación entre los países juega un rol fundamental, ya sea tanto alineando políticas públicas, como desarrollando más alianzas y más estrategias de cooperación. 

Wilson Brun (WB): Lo bueno es que, al trabajar con cada Estado de América Latina, las empresas chinas se regulan en base a la normativa vigente de cada país, siempre asegurando que la colaboración china esté en sintonía con la gobernanza de cada país sin influir en su método de trabajo. 

PT: En este sentido, Uruguay tiene una ventaja que vale la pena destacar. Hablamos de un país que es estable, de un país que tiene una matriz de energía prácticamente 100 % renovable. Esto puede permitir que empresas chinas se instalen en Uruguay y a partir de allí, generar laboratorios o pilotos de proyectos en un entorno seguro y eficiente, para después poder expandirse y seguir haciendo negocios en el Cono Sur. 

Yo creo que hay puntos específicos donde se puede avanzar en la cooperación bilateral. El primero es el balance entre la llegada de empresas extranjeras y el desarrollo local. Podemos conseguirlo a través de la educación, formando alianzas y creando programas educativos junto con las empresas chinas, lo cual nos permitiría ajustar esa formación a las demandas reales de empleo en el país. 

El segundo es la integración de las empresas en la comunidad local. Ya sea a través de la colaboración con las ONGs o fundaciones para desarrollar proyectos específicos que ayuden en la educación, en temas sociales y en generación de infraestructura, lo cual es muy importante. 

El tercero es la colaboración en el intercambio cultural. Actualmente, sigue existiendo una barrera cultural esencial entre los países latinoamericanos y China. Sería necesario generar programas de intercambio que favorezcan la conexión entre las culturas. 

WB: Además, China decidió extender por un año más la exención de visado para ciudadanos uruguayos, permitiendo estancias de hasta 30 días, lo cual facilita muchísimo el turismo, los negocios o las visitas familiares. Creo que esta política de China es muy positiva, y espero que se extienda a otros países de Latinoamérica en un futuro cercano. 

PT: Uruguay posee algo de gran valor que puede ofrecer a China: la estabilidad del país. En la región, es un país estable, confiable, eficiente, y con un talento bilingüe. Por otro lado, China puede aportar una visión de largo plazo y muy definida, y también cuenta con una tecnología a gran escala. Además, Uruguay apoya al principio de una sola China. La relación de amistad entre China y Uruguay se está fortaleciendo cada vez más. Bajo estas premisas, las empresas chinas sin duda podrán encontrar un equilibrio entre la globalización y la localización en Uruguay. 

CH: ¿Qué similitudes y diferencias creen que existen entre Uruguay y China en materia de gobernanza? ¿Creen que estas similitudes y diferencias puedan ofrecer orientaciones o referencias en pos de una colaboración más estrecha entre ambos países? 

PT: Respecto a las similitudes o diferencias, nos han llamado particularmente la atención temas en los que el Gobierno chino trabaja mucho, por ejemplo, la concepción de desarrollo centrada en el pueblo y la coexistencia armoniosa entre el ser humano y la naturaleza. 

Para nosotros, venir aquí fue una oportunidad de ver y conocer de primera mano el modelo de gobernanza china. Desde América Latina, y en particular desde Uruguay, China se ve muy lejana. Si no tienes la oportunidad de que alguien te lo comparta directamente o de venir hasta aquí, realmente es muy difícil entender en qué consiste el modelo chino y cómo se está avanzando y se ha evolucionado en los últimos 10 años o 20 años. 

WB: China y Uruguay son países completamente diferentes. China, con el sistema de cooperación multipartidista y consulta política bajo la dirección del Partido Comunista de China (PCCh), cuenta con la capacidad de implementar proyectos a largo plazo gracias a su constante estabilidad política. Uruguay, que se jacta de poseer una de las mejores democracias del mundo, mantiene una política a largo plazo a pesar de que sus Gobiernos cambian cada 5 años. Aunque los partidos cambian, las políticas del Estado y de grandes proyectos no se alteran. Es decir, Uruguay cuenta con esa firmeza, tranquilidad y seguridad que atraen a cualquier inversionista extranjero. 

Las diferencias nos ofrecen orientaciones sobre las experiencias que podemos trasladar a Uruguay. Una de ellas es la forma de gobernanza de las provincias. Las provincias en China funcionan como el nivel administrativo más alto por debajo del Gobierno central, estructuradas para implementar las políticas nacionales y gestionar al mismo tiempo el desarrollo económico local. Cada provincia cuenta con sus propias estrategias, pero lo que tienen en común es la metodología de relación con los ciudadanos. Los ciudadanos pueden ir y plantear sus propuestas a un consejo, que las trata y posteriormente las ejecuta. Se trata de un trabajo en equipo con la sociedad, en el que el pueblo está siempre involucrado. Eso es lo que más nos falta en Latinoamérica: involucrar directamente al ciudadano. 

CH: ¿Cómo interpretan ustedes el proceso actual de modernización del sistema y la capacidad de gobernanza en China? ¿En qué aspectos podrían concentrarse los intercambios de experiencias de gobernanza entre China y América Latina? 

WB: China tiene su particular forma de gobernanza. Con este estilo de gobernanza, China ha logrado convertirse en una potencia mundial simplemente en 40 años, algo que ningún país de América Latina ha logrado. Nosotros tenemos más de 500 años de historia, desde el descubrimiento de América hasta hoy, pero China nos ha pasado por arriba en 40 años. Es decir, China logró lo que no logramos en 500 años. 

PT: Hay una iniciativa concreta que nos llevamos de este seminario, que es dar a conocer el modelo chino de desarrollo en nuestra formación en primera persona. Los profesores de China pueden viajar a América Latina y dar clases, explicando a más gente las características de toda la gobernanza. Creo que podríamos generar una onda expansiva y volver a conocer la situación actual de China de una manera más eficiente y más rápida. 

WB: En realidad, hoy en día, descubrimos cada vez más que el comunismo de China funciona y funciona bien, porque desde el principio hasta el final, desde el primer representante hasta el último, poseen una trayectoria de abajo hacia arriba, lo cual minimiza la corrupción en gran medida. Sabiendo esto, el mundo se puede enterar de que el comunismo, específicamente el socialismo con peculiaridades chinas, constituye un modelo distinto y eficaz, lo que contribuiría a que mayor cantidad de inversiones, tratados, hermanamientos y negocios con América Latina sean más fructíferos y más aceptados en la sociedad. 

PT: China y Uruguay son dos economías complementarias. Si logramos armonizar esta complementariedad con las prioridades de desarrollo local de cada uno de los países, podemos establecer un buen ejemplo de cooperación que pueda expandirse y compartirse con otros países. En resumen, si logramos combinar las ventajas de los dos países, podemos generar una colaboración que servirá de modelo para el resto de la región de América Latina.

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