Entrevistas
Tres momentos clave de China
2025-12-10    Fuente: Centro para las Américas    Autor:

Sergio Ley, exembajador de México en China

Fecha: 8 de octubre de 2025

Lugar: Ciudad de México

Sergio Ley. Juan Carlos Aguilar

EL diplomático mexicano Sergio Ley López (Tayoltita, Durango, 1941) ha sido testigo del asombroso crecimiento económico y tecnológico que China ha experimentado en las últimas décadas. En un inicio, a principios de la década de 1980, cuando Ley visitó el país por primera vez, puso en duda las ambiciosas reformas económicas que se habían presentado pocos años antes. Las consideraba irrealizables, un sueño. Nunca se imaginó que darían resultado y que, 40 años después, el gigante asiático se convertiría en la gran potencia mundial que es ahora.

No se lo imaginó ni él ni nadie. ¿Quién podría haberlo hecho? Lo cierto es que cada vez que Ley regresaba a China para cumplir con una nueva misión diplomática, observaba con azoro un nuevo país, con una economía en pleno crecimiento, en franco camino a la autosuficiencia alimentaria, y con ciudades futuristas que cada vez llegaban más alto en el cielo.

En las últimas cuatro décadas, Ley, quien fue embajador de México en China de 2001 a 2007, ubica tres Chinas muy diferentes entre sí, una mejor que la anterior, que dan cuenta del sostenido desarrollo económico que la nación ha tenido a partir de la apertura económica impulsada por Deng Xiaoping.

El campo, el inicio de todo

En 1984, Ley visitó China por primera vez; aterrizó en Beijing en su calidad de agregado cultural de la Embajada de México en China, cargo que desempeñó hasta 1990. Recuerda “un país muy empobrecido” con unas cuantas avenidas de gran tamaño donde circulaban esencialmente bicicletas. También se le viene a la memoria una tienda donde los extranjeros podían encontrar productos básicos. Los artículos que no se encontraban ahí, debían traerlos de otras ciudades.

“En aquel entonces el ingreso per cápita era infinitamente inferior al que teníamos en México y, bueno, la realidad es que no había perspectivas de crecimiento. Sin embargo, en 1979, el dirigente Deng Xiaoping ya había anunciado unas reformas económicas de gran calado (la reforma y la apertura), las cuales serían instauradas paulatinamente, porque no quería que hubiera un sacudimiento extremo”, recuerda.

“Las reformas se iniciaron en el campo. A los campesinos, que antes laboraban en comunas populares, se les dio una parcela para que cultivaran lo que el mercado pudiera demandar. Y claro, el mercado demandaba muchísimas cosas, sobre todo vegetales y verduras frescas. En aquellos años no se encontraban muchísimas cosas que uno está acostumbrado a adquirir de una manera normal”.

Sin embargo, comenta, gracias a las reformas económicas en el campo, los campesinos empezaron a satisfacer las necesidades del mercado. “Ya no hubo necesidad de traer alimentos frescos del exterior. Los campesinos se estaban volviendo ricos. Con gran inteligencia, la dirigencia se dio cuenta de que tenían que acelerar las reformas que habían sido iniciadas en el campo. Y efectivamente, las aplicaron de manera sistemática en la población urbana. Esto significó que en poco tiempo las ciudades también comenzarían a transformarse”.

De 1990 a 1993, Ley fue jefe de la Cancillería de la Embajada de México en Singapur. Sin embargo, nunca dejó de estar al tanto de lo que sucedía en China, país al que regresó en 1993, cuando fue nombrado cónsul general de México en Shanghai. En esta segunda estancia, Ley presenció por primera vez la transformación del entorno urbano.

“Recuerdo muy vivamente que en una de mis primeras tareas oficiales me mostraron una gran maqueta que habían elaborado muy minuciosamente con el Shanghai que querían desarrollar en pocos años. Yo decía: ‘Estos sí son sueños de gran escala’. Y me preguntaba: ‘¿De dónde saldrán los recursos económicos para realizar esto? ¿De dónde saldrán los recursos humanos para construir los edificios que alberguen las oficinas de las empresas que están esperando que vengan a Shanghai?

“Estos pensamientos me los guardé; no hice ningún comentario. Pero cuando salí de Shanghai, ya de regreso en la Ciudad de México para hacerme cargo de la Dirección General para el Pacífico y Asia de la Secretaría de Relaciones Exteriores, los cientos de grúas de construcción que había en Shanghai eran sorprendentes; superaban en número a todas las grúas que trabajaban en ese momento en todo el mundo. Entonces dije: ‘¡Ah, caray! Esto sí se va a transformar en realidad’”.

El entorno urbano se transforma

Posteriormente, a mediados de la década de 1990, Ley acompañó al entonces presidente de México, Ernesto Zedillo (1994-2000), en su visita de Estado a China. “Me di cuenta de que en donde había visto las grúas, ahora había edificios terminados o a punto de ser terminados. Las empresas nacionales y extranjeras ya estaban ocupando sus nuevas oficinas”.

Fue en ese preciso momento que le llegó la primera gran revelación: “¡Esto es otra China! No es la que yo conocí. Esta es una nación en plena transformación. Me daba cuenta de la enorme rapidez con la que crecía el país, el enorme empuje que estaba teniendo”, expresa Ley, quien en 2001 cumplió uno de sus más grandes sueños: ser embajador de México en China, lo que le permitió ver con sus propios ojos la rápida transformación en esta segunda etapa.

Recuerda Ley que otro aspecto que ayudó a la transformación del gigante asiático fue su ingreso, el 11 de diciembre de 2001, a la Organización Mundial de Comercio.

“A partir de este momento, inicia el camino para que China se convierta en la gran fábrica del mundo. Desde luego, el comercio aún estaba limitado, pero ya estaban sentadas las bases. La transformación se palpaba día a día. Veía que los tiempos de pobreza habían quedado atrás, gracias a su rápido desarrollo. Había mucho interés en la investigación, el desarrollo científico y, sobre todo, en la educación de la gente”, recuerda el diplomático.

“Desde la primaria inducían a que los alumnos tuvieran una educación STEM, lo que les serviría para su futuro. STEM es el acrónimo en inglés para referirse al enfoque educativo que contempla cuatro disciplinas: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas”, indica. Te voy a dar un dato: actualmente, los graduados de STEM que año a año salen de las universidades chinas, es superior a todos los graduados de STEM de las universidades de la India (el segundo país que tiene más graduados con este enfoque), Estados Unidos, Japón y Alemania juntos. Todos estos graduados son los que van a revolucionar el mundo del futuro”, puntualiza.

Ciencia y tecnología como clave del progreso

Después de su misión como embajador de México en China, que concluyó en 2007, Ley ha regresado a estas tierras en varias ocasiones. En esta etapa, el diplomático vislumbró boquiabierto “la transformación brutal” del país al que ha estado ligado de manera especialmente estrecha, debido a que su padre fue chino.

“China es ahora una de las naciones líderes en tecnologías de punta, inteligencia artificial, y especialmente inteligencia artificial aplicada a la industria. Este año visité la fábrica de automóviles Xiaomi, que está en Beijing. Es impresionante la automatización con la que trabajan. Ahora se les conoce como fábricas oscuras, porque las máquinas no necesitan luz para trabajar”. Hay unas máquinas gigantescas que recogen la lámina, la moldean y después la ensamblan; después, un brazo robótico hace el ensamblaje y pone la soldadura. Otras máquinas hacen los motores, todo en cadena. Es impresionante, el hombre prácticamente ya no interviene”, comenta Ley asombrado.

“Estoy absolutamente convencido de que la eficiencia de fabricación permite que los productos manufacturados tengan esos precios tan bajos. Xiaomi hace 5000 automóviles diarios completamente terminados, impecables, sin errores de manufactura. Esto es realmente lo que está haciendo China y a donde va encaminada en el futuro”, añade.

Al consultarle cómo se imagina el país en 20 años, responde con plena certeza: “No tengo la menor duda de que será la economía más grande del mundo. El ingreso bruto de la economía y el ingreso per cápita serán superiores”.

Sobre el deseo del presidente Xi Jinping de lograr la felicidad para el pueblo chino, menciona que parte de ella radica en la seguridad absoluta con la que la gente puede caminar en la calle, además de tener trabajos bien remunerados.

“La felicidad es que tú y tu familia puedan salir a las tres de la mañana con la seguridad de que no les pasará nada, hay una seguridad absoluta en ese sentido. Yo creo que es el país más seguro del mundo. Eso es parte de esa felicidad. Otro aspecto importante es que la gente tenga un trabajo seguro con buenos ingresos; es un país que cada vez lucha más para que haya menos desigualdad social. Están trabajando en eso y no tengo duda que lo lograrán”, finaliza.

16 de junio de 2025. Robots operan en una planta de automóviles de Xiaomi en Beijing. Xinhua

6 de noviembre de 2025. Visitantes disfrutan de la vista nocturna de los rascacielos en el Bund, Shanghai. Wei Yao

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