| Entrevistas |
| “Tenemos muy buenas relaciones” | |
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Pablo Arriarán, embajador de Chile en China. Liu Yanli AUNQUE no lleva mucho tiempo en el cargo, Pablo Arriarán, embajador de Chile en China, conoce de cerca el vínculo entre los dos países, y los principios que han sustentado la cooperación a lo largo de 55 años de relaciones diplomáticas. Por ello, asegura que existen “muy buenas relaciones” y un futuro promisorio donde todavía hay diversos campos en los que se puede profundizar la colaboración. En la antesala de los comicios presidenciales y parlamentarios en Chile, nos sentamos con él para conocer en detalle su mirada, aprovechando para preguntarle también sobre la cooperación Sur-Sur, la modernización y otras materias relativas a ambos países. China Hoy (CH): En un par de días más, se disputarán las elecciones presidenciales en Chile, donde todo indica que habrá una segunda vuelta. ¿Qué implicancias cree que podría tener el resultado electoral para las relaciones entre China y Chile? Pablo Arriarán (PA): Yo creo que hay que recurrir a la historia. Cuando uno mira lo que ha pasado a lo largo de estos 55 años de relaciones diplomáticas, siempre que ha habido cambios de Gobierno en Chile, independientemente del signo político de los Gobiernos que han ocupado la conducción del país, estos siempre han promovido una relación con China basada en el respeto mutuo y el espíritu de colaboración. Yo pienso que, como quiera que sea el resultado que tengamos en las elecciones del domingo 16 de noviembre, no me imagino que haya una situación distinta de lo que ya hemos tenido tradicionalmente. Por lo tanto, creo que no va a haber cambios significativos en la relación de Chile con China. CH: En diciembre se cumplen 55 años desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre China y Chile. ¿Qué balance hace del nexo que se ha logrado construir hasta la fecha y de las proyecciones hacia el futuro entre ambos países? PA: En materia de balances, yo creo que la conclusión para cualquier observador de la relación de China con Chile, o en general con América Latina, no puede ser sino positiva. Yo creo que las relaciones que existen entre nuestros países son de muy buen nivel, tenemos muy buenas relaciones. Cuando uno piensa en el hecho de que a contar del año 2016, por ejemplo, ambos Gobiernos decidieron tener un marco de asociación estratégica para conducir sus relaciones en el nivel político, y también cuando uno considera el hecho de que celebramos 20 años desde la firma del Tratado de Libre Comercio que tenemos, uno puede constatar que en las dos dimensiones más relevantes –la política y la económica–, las relaciones son muy positivas. Tenemos mucha colaboración en el diálogo político con el Gobierno chino, y en el plano económico y comercial, el balance también es muy positivo. Pasamos de un nivel de comercio de alrededor de 7000 millones de dólares a casi 60.000 millones de dólares en ese período, lo que habla de la profundización de las relaciones comerciales en muchos sectores, no solo en los tradicionales de minería y otros recursos naturales, sino también otros productos de la agroindustria. CH: En los últimos años, China y Chile han colaborado en numerosos proyectos en el ámbito de las energías renovables, tales como la planta fotovoltaica CEME 1. ¿Cómo evalúa el progreso de la cooperación entre ambos países en materia de energías limpias y transformación verde? ¿En qué áreas existe mayor potencial para su expansión futura? PA: El parque fotovoltaico CEME 1 es un muy buen ejemplo de colaboración, de trabajo entre empresas chilenas, europeas y chinas. Hay mucha tecnología china en ese proyecto, entonces lo que hay ahí es el reflejo de una relación muy estrecha. A mí me gustaría citar también otro ejemplo que es muy relevante para la vida diaria de muchos chilenos, que es la electromovilidad. En Chile, a contar del año 2017, iniciamos las primeras importaciones de buses eléctricos desde China, y vamos a terminar el año con una cantidad significativa de buses eléctricos de diferentes marcas, de diferentes proveedores chinos, que hacen un aporte muy sustantivo a la calidad del servicio de transporte público en Santiago, nuestra ciudad capital, donde hay más de 4400 buses eléctricos. Esto, a lo largo de los años, ha generado un impacto muy importante en la calidad de vida de la gente, ha disminuido la contaminación atmosférica generada por los motores de combustión y también la contaminación acústica, y hace sentido económico para las empresas de transporte porque los motores eléctricos son más baratos de mantener y generan, además, mayor eficiencia. En esa medida, creo que lo que hemos hecho entre ambos países en el plano de la electromovilidad es un buen ejemplo de la colaboración que hemos desarrollado. Hacia el futuro, yo creo que existe un potencial muy grande de trabajo con China en el campo de las energías limpias y renovables. Esto, debido al enorme desarrollo tecnológico de China para generar soluciones que son eficientes desde un punto de vista económico, y están sintonizadas con los objetivos de descarbonización y de mejora del medioambiente que persiguen ambos países en el ámbito internacional. CH: La modernización china, propuesta por China, incluye características como la prosperidad común de todo el pueblo, la coexistencia armoniosa entre el hombre y la naturaleza, y el desarrollo coordinado de la civilización material y espiritual. ¿Cuál es su perspectiva sobre las principales diferencias entre la modernización china y las trayectorias tradicionales de modernización occidentales? En cuanto a las experiencias o prácticas, ¿cuáles de ellas podrían servir de referencia para Chile o hay algunas que ya hayan sido implementadas? PA: Esta pregunta es muy interesante porque alude a una característica institucional de China que a mí me parece que hace la diferencia con muchos países occidentales, y desde luego, con lo que pasa en mi propio país. Esto es, creo yo, la capacidad de planificar el futuro. Ustedes tienen, aquí en China, una metodología de trabajo para orientar las energías y los recursos del país hacia el logro de ciertos objetivos que se reflejan en los planes quinquenales. En el caso de Chile, no tenemos algo parecido y creo que un desafío que tenemos como país es poder dotarnos de instrumentos o instituciones que nos ayuden a generar soluciones para los desafíos que tenemos como sociedad y que nos permitan continuar avanzando. Hay que decir también que, sin perjuicio de esa eficiencia institucional, en Chile también hemos sido capaces de generar buenas políticas públicas para resolver problemas en nuestras comunidades. CH: Durante su visita de Estado en mayo, el presidente chileno señaló que esperaba trabajar con China para construir juntos la Franja y la Ruta de alta calidad. A pesar de que algunos medios occidentales han malinterpretado o incluso difamado esta iniciativa, ¿considera usted que la Iniciativa de la Franja y la Ruta haya sido implementada de manera efectiva en Chile y que haya promovido una cooperación sustantiva? PA: Yo creo que sí. Existen proyectos que han mejorado nuestra conectividad con el resto del mundo y con Asia Pacífico; proyectos en los sectores de energía, transporte, minería, en los cuales participan empresas chinas. Colaboramos, por lo tanto, en esa medida, y también hay que recordar que tres expresidentes chilenos han participado en los foros de la Franja y la Ruta; el año 2017 Michelle Bachelet, en 2019 el presidente Sebastián Piñera y también el presidente Gabriel Boric en el año 2023. Lo que esa participación al más alto nivel refleja es la voluntad del Gobierno por asociarse con esta iniciativa que consideramos muy positiva. CH: En economía se suele hablar de complementariedad entre países. ¿De qué manera cree que Chile y China pueden aprovechar al máximo su complementariedad económica en el marco de la cooperación Sur-Sur y el bienestar de sus respectivos pueblos? PA: Yo creo que volvería a hablar de las energías limpias y las energías renovables. Ahí hay un potencial verdaderamente muy grande. El mundo va a requerir cada vez más minerales que son críticos para la descarbonización y para cumplir las metas que los Gobiernos se han impuesto. En esa medida, como mencioné antes, el aporte de la tecnología china, combinado con las condiciones naturales de dotación de recursos que tiene Chile…hacen que haya un muy buen potencial para colaborar de manera virtuosa generando beneficios para ambos países. Yo creo, también, que existe un potencial de trabajo colaborativo muy grande con China en el área de la innovación. El Gobierno chileno promueve el desarrollo de la innovación. Recientemente, desarrolló un programa llamado Start-up Lab, que busca generar innovación asociada a la ciencia y la tecnología. Ahí también hay una posibilidad de combinar el talento de jóvenes emprendedores chilenos con contrapartes y empresas chinas que apuesten a diversificar su desarrollo no solo en el país, sino que también en un lugar como Chile. CH: A fines de octubre de este año, Chile Week celebró su décima edición, con actividades en Shanghai, Tianjin, Chongqing y Shenzhen. ¿Qué opinión le merece esta iniciativa como reflejo del creciente flujo comercial y la cooperación entre China y Chile? PA: Ha sido el décimo aniversario como usted ha dicho. Creo que ha sido una gran experiencia. Yo tuve la suerte de participar en todas las actividades en todas estas ciudades que usted menciona. Hubo dos ciudades que recibieron por primera vez esta delegación de cerca de 30 empresas chilenas que viajaron a China, además de unas 20 compañías más que ya estaban acá representadas. Ha sido un programa muy interesante. Por primera vez estuvimos en Tianjin y Chongqing. Se buscó llegar a zonas de China donde no hemos sido muy activos y donde hay un gran potencial para el crecimiento y oportunidades comerciales. Yo creo que los empresarios que vinieron y los colegas de la agencia de Gobierno que organiza esto, que se llama ProChile, regresaron al país muy contentos por el éxito logrado. Creo que es un buen modelo de acercar la oferta exportable que tiene un país, que en este caso es Chile, con los consumidores en grandes mercados. Creo que hacia el futuro, el desafío es llegar a ciudades ubicadas hacia el interior del país, donde hay muchas posibilidades de continuar avanzando.
13 de diciembre de 2024. Trabajadores procesan cerezas en una planta de la empresa Garces Fruit en Mostazal, Chile. Xinhua Esta entrevista fue realizada antes de la celebración de los comicios presidenciales y parlamentarios en Chile. |
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