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Una colombiana con el corazón chino

2018-02-05 14:49:00 Source:China Hoy Author:ABEL ROSALES GINARTE
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Desde 2017 es cónsul general de Colombia en Shanghai, una responsabilidad que la mantiene muy ocupada.

Mientras cursaba estudios en la Universidad Externado, en su natal Colombia, Luz Helena Echeverry Gudiño tuvo un primer contacto con China. “Mientras estudiaba mi carrera, tomé cursos sobre Asia y empecé a escuchar de la República Popular China en la clase de China Contemporánea”. Sus vínculos con el dragón asiático comenzaron a estrecharse cuando participó en la organización de varias actividades con la Embajada de China en Bogotá y el Centro de Estudios Asiáticos de su universidad. “En 2005, cuando llegué por primera vez, China no era nada de lo que había dimensionado. El país me robó el corazón con su cultura, su gente, sus tradiciones y su desarrollo económico”.

El contraste entre ciudades como Shanghai, Beijing, Guilin, Hong Kong y Xi’an la ha conectado hasta hoy con esta parte del mundo. “Había escuchado mucho sobre las dinastías, los emperadores, el desarrollo económico, pero no imaginé encontrarme con ciudades tan futuristas como Shanghai, o tan tradicionales como Xi’an. Las dimensiones en China son gigantes, porque son ciudades con un gran número de habitantes y muy organizadas gracias a los planes quinquenales bajo el liderazgo del Partido Comunista”.

Cinco años después de su primera visita, Echeverry regresó para estudiar en 2010 y 2011 una maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad Tsinghua. Trabajó como personal de apoyo en la visita oficial a China del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en 2012, y en la de la ministra de Relaciones Exteriores colombiana, María Ángela Holguín, realizada también ese mismo año. “Quedé absolutamente maravillada por el protocolo y eficacia del Gobierno chino y vi de cerca las múltiples oportunidades de cooperación, intercambio e inversión que hay en los ámbitos político, cultural, educativo, deportivo, tecnológico, de innovación, entre otros, para estrechar más los lazos entre Colombia y China”. El deseo de promocionar Colombia y de dar a conocer su cultura a los nacionales chinos se mantiene intacto en ella desde entonces.

Ha laborado ocho años en el mayor país de Asia ocupando importantes responsabilidades en la embajada colombiana: tercera secretaria (2012-2013), primera secretaria (2013-2016) y desde 2017 es cónsul general de Colombia en Shanghai. “Estos años he aprendido mucho de los embajadores Carlos Urrea, Carmenza Jaramillo y ahora Óscar Rueda. Y la inspiración más grande para mi desempeño profesional ha sido la ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín, un ejemplo a seguir. En un futuro me gustaría llegar a ser canciller de Colombia”.

Durante todos estos años, Echeverry ha estudiado mandarín y se ha dedicado a visitar varias ciudades chinas, a conocer más su cultura, los avances tecnológicos y las oportunidades que ofrece el segundo socio comercial de Colombia. “Puedo decir que soy colombiana con el corazón chino. Es un país que me acoge muy bien”.

Estar en el cielo

Actualmente, cumple con satisfacción su responsabilidad como cónsul en Shanghai trabajando por la comunidad colombiana y también en la promoción de Colombia en las provincias de Jiangsu, Zhejiang, Anhui, Fujian y Jiangxi. “Todos estos años en China, además de compartir con diplomáticos, artistas, deportistas, músicos, comerciantes y académicos, han enriquecido mi desarrollo profesional”.

En 2016 recibió el reconocimiento del Grupo de Artes y Entretenimiento de China (CAEG, siglas en inglés) por la labor realizada en la promoción de los intercambios culturales entre los pueblos y por estrechar los lazos culturales colombo-chinos desde 2013. Por el importante papel cumplido en la exhibición del maestro Fernando Botero, en ocasión de los 35 años de relaciones diplomáticas, y por el arduo esfuerzo realizado para el fortalecimiento de los enlaces culturales entre Colombia y China, aquel año de 2016 el Museo Nacional de China le entregó otro reconocimiento.

China se mantiene viva en sus visitas a muchas ciudades, como Harbin, Nanjing, Zhangjiajie, Datong, Hong Kong, Macao, Sanya, Lhasa, Guangzhou, Zhengzhou, Changzhou, Tianjin, Jingdezhen, Pingyao, Guilin, Shanghai, Ningbo, Hangzhou, Suzhou, entre otras. “Pero Beijing es la ciudad que más me ha fascinado. Es una ciudad con una gran historia milenaria, con sitios emblemáticos como la Gran Muralla, la Ciudad Prohibida, y con sitios culturales como el Gran Teatro Nacional de China y el Distrito de Arte 798”, señala. Especialmente en los últimos años, el país se ha convertido en centro cultural de referencia donde confluyen grandes obras artísticas y creadores de casi todo el mundo.

Echeverry es una apasionada de la política y Beijing es el centro político de China. Muchos líderes mundiales convergen en esta ciudad y en el Gran Palacio del Pueblo se discuten muchos de los asuntos neurálgicos del mundo. “Después de haber vivido siete años en Beijing, la ciudad se ha ganado mi corazón con su maravillosa gente local”.

Desde 2017 Shanghai es su nueva casa. “Es una ciudad fascinante, cosmopolita y el centro comercial del país”. Extranjeros de todo el mundo coinciden allí, especialmente colombianos que han convertido a China en su segunda patria. Erika Morant, graduada de guitarra clásica en la Universidad de Antioquia y directora del Coro Biblioteca Cervantes de Shanghai, escribió en la red social china WeChat: “Ella (Luz Echeverry) es el mayor orgullo para nosotros los colombianos en China. Queda uno sin palabras al ver a una cónsul tan joven y con los pies tan bien puestos sobre la tierra. Me quito el sombrero”. Echeverry mantiene una conexión especial con los que la rodean, sin límite de edad o país de origen.

                           Luz Echeverry siente una fascinación especial por Beijing y sus sitios antiguos como la Gran Muralla. Fotos cortesía de la entrevistada

Compartir con amigos chinos

Egresada de la facultad de Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad de Externado de Colombia, ha realizado estudios de maestría en Relaciones Internacionales en la Universidad Tsinghua y de Divergencia Global en la Universidad de Beijing y la London School of Economics. Igualmente, ha participado en cursos sobre Administración Pública en el Ministerio de Comercio de China y la Universidad de Beijing.

Aprender chino es uno de sus grandes retos. “Estudié mandarín inicialmente en una escuela coreana en Beijing, donde eran bastante exigentes. Después tomé clases en la Universidad Tsinghua mientras hacía mi maestría y, seguidamente, en las clases dadas por la Embajada. Pero creo que el mejor método para aprenderlo es compartir con amigos chinos interesados en la cultura hispana”.

Al desafío de la complicada pronunciación del idioma se une actualmente su intención de practicar el dialecto de los oriundos de Shanghai. “También me gusta mucho escuchar música en mandarín y estudio para las presentaciones de promoción de Colombia”. Ella ha encontrado la conexión entre dos culturas: “He visto muchos rasgos latinos en China. La parte familiar es muy fuerte en la cultura china, al igual que en la colombiana. Siempre son familias muy unidas, están muy abiertos a recibir extranjeros y nos acogen muy bien”.

El dragón asiático se advierte en su crecimiento profesional, personal y espiritual. “Este es un país fascinante que me ha cambiado la forma de ver la vida. El pueblo chino me ha enseñado tantas cosas en todos los ámbitos: político, educativo, cultural, entre otros. Además, este país se ha convertido en mi casa. Soy colombiana pero con el corazón chino”.

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