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El significado de estos 45 años

2018-09-03 14:57:00 Source:China Hoy Author:AUGUSTO SOTO*
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18 de febrero de 2018. Celebración del Año Nuevo Chino en Madrid, España. VCG

 

La foto de la firma del acuerdo por el que se establecieron relaciones diplomáticas entre España y China, el 9 de marzo de 1973, refleja alegría y esperanza. Los embajadores Pedro Cortina y Huang Chen sabían perfectamente que había habido intercambios durante los cinco siglos previos y algunos al más alto nivel. Pero la rúbrica del acuerdo en 1973 sentaba las bases para avanzar coordinadamente en unas relaciones que hoy cubren dos generaciones.

 

Volviendo la vista atrás, los actuales embajadores Lyu Fan, de la República Popular China, y Alberto Carnero, del Reino de España, pueden constatar lo mucho que se ha avanzado en el entendimiento entre dos pueblos que apenas se conocían hace dos generaciones. Los españoles, en palabras de Lyu, siguen siendo “más abiertos y directos”, mientras que sus compatriotas son “más reservados y discretos”. Estos rasgos idiosincráticos se pueden entender como complementarios. El hecho de que hoy por hoy en prácticamente todas las ciudades españolas se reconozca muy positivamente el quehacer de casi 200.000 trabajadores y empresarios chinos afincados en los barrios de las principales ciudades de España así lo testimonia.

 

Dos años antes del establecimiento de relaciones bilaterales, China había recuperado sus derechos en la mayor organización mundial. Comenzaba así su reconocida gestión para un mayor reequilibrio en la discusión de los asuntos globales desde su asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Esa fue la base para otras aportaciones a nivel internacional que Beijing haría muy especialmente en la década de 1990 y especialmente en este siglo XXI.

 

En el período posterior a la firma del acuerdo con Beijing, Madrid, por su parte, continuó su encaje internacional ingresando en la OTAN, en 1982, y en la Unión Europea (UE) en 1986. Finalmente completó su anclaje exterior inaugurando en 1991 las Cumbres Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, que congregan a 22 países, los 19 de América Latina y los de la Península Ibérica (España, Portugal y Andorra). Es importante recalcar que entre los países de la comunidad iberoamericana en la que se incluye España hay países que son grandes socios de China.

 

Paralelismos complementarios

 

El país asiático que más ha cambiado en las últimas dos generaciones es China, en tanto que en Occidente probablemente haya sido España. Sin embargo, la transformación ha sido mayor en China. Si a lo largo de las décadas de 1980 y 1990 Madrid se propuso acompañar a Beijing en su proceso de progresiva relación con el mundo occidental (por ejemplo en la extensión de créditos), a lo largo de este siglo la tendencia ha variado e incluso se ha revertido. En esta última década China ha llegado a ser el segundo país tenedor de deuda española, después de nuestra vecina Francia.

 

China se ha afianzado como una superpotencia económica y científica que actualmente propone iniciativas de rango global que Madrid observa de cerca y procura acompañar. El Banco Industrial y Comercial de China (ICBC en sus siglas en inglés), el mayor del mundo por capitalización bursátil, se implantó en España en 2011, primero en Madrid y luego en Barcelona. Este avance ha tenido su correspondencia con la llegada de los principales bancos españoles a China, que a su vez están muy extendidos en la América de lengua hispano-portuguesa. Paralelamente, recordemos que, junto con otros países europeos, también formamos parte del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), establecido por Beijing en 2015.

 

Entre los paralelismos que se han traducido en cooperación destacan claramente dos ejemplos. Por un lado la participación del presidente del Gobierno español en el Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, celebrado en Beijing en 2017. En Occidente la iniciativa también es conocida como Nueva Ruta de la Seda. Se ha propiciado que la ciudad de Zaragoza se agregue a la red del tren de mercancías que desde 2014 une comercialmente a la ciudad oriental china de Yiwu con la capital española en un trayecto euroasiático que tarda 20 días. Este espíritu colaborativo se ha ampliado ahora en el documento que en julio pasado han firmado Bruselas y Beijing durante la 20.ª Cumbre UE-China, que paralelamente ha celebrado el 15.° aniversario de la Asociación Estratégica Integral UE-China. En el apartado 10 del documento se anuncia que ambas partes se comprometen a continuar forjando sinergias entre la Iniciativa de la Franja y la Ruta y las iniciativas de la UE, incluido el Plan de Inversiones de la UE y la Red Transeuropea de Transporte ampliada. En Europa, España puede aportar en lo que se conoce como Corredor Mediterráneo (ampliación de puertos y vías ferroviarias en la costa occidental del Mediterráneo). Esta red de infraestructuras puede reforzar la Franja y la Ruta en la integración del norte de África, así como en relación con espacios clave de América Latina, donde hay una gran voluntad participativa en la iniciativa. Allí, paralelamente, puede contribuir por su presencia en banca e infraestructuras americanas.
 
Dos osos panda en el stand de China en la Feria Internacional de Turismo 2018 en España. VCG

 

 

Visiones complementarias

 

En 2004 Madrid lanzó la idea de la Alianza de Civilizaciones en la 59.ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Se refería exclusivamente a la necesidad de entendimiento entre el mundo y el área cultural musulmana. La ONU adoptó esta idea tres años después. En tanto, en 2014 el presidente Xi Jinping destacó en la Unesco la importancia de mantener y reforzar el intercambio y el diálogo entre culturas para el aprendizaje mutuo y la coexistencia armoniosa. En verdad, Xi ha elaborado aún más su propuesta a la comunidad internacional al declarar que consiste en promover la “comunidad de destino de la humanidad”. Este concepto fue incluido por primera vez en 2017 en una declaración oficial de la ONU. Precisamente allí actualmente España ocupa un asiento en el Consejo de Derechos Humanos para el periodo 2018-2020. De manera que las oportunidades de sintonía entre Madrid y Beijing son muchas debido a la coincidencia en varios de los principales temas de atención mundial. En mayo de este año ambos países declararon que compartían los principios y valores de las Naciones Unidas, así como su preocupación por grandes asuntos globales como el desarrollo sostenible, la lucha contra el cambio climático y el comercio internacional.

 

Como se ve, pese a sus diferentes y obvias dimensiones, hablamos de dos países clave en el proceso de globalización. Por un lado, China es una civilización, la más antigua en continuidad hasta el presente y uno de los motores de la globalización. Por otro, España, que salió al encuentro de otros continentes hace 500 años que a la postre relacionó con Occidente, es uno de los países periódicamente presentes en los principales foros globales, entre ellos el G20, en el que se encontrarán este año el presidente Xi y el nuevo presidente español, Pedro Sánchez.
 
2 de agosto de 2018. Futbolistas jóvenes de Tarbagatay, Xinjiang, van hasta la ciudad de Shenyang para recibir un entrenamiento de un instructor español.

 

 

Hitos recientes

 

Los hitos son varios, pero destacaremos unos con gran proyección. En primer lugar, en el plano de las iniciativas chinas constituye un acontecimiento editorial el acuerdo oficializado en 2017 entre la revista China Hoy (fundada por la histórica personalidad que fue Soong Ching-Ling) y el diario madrileño El País. La revista ya estaba presente en México y Perú, y ahora comienza a ser conocida en nuestro continente mediante este acuerdo establecido con el diario en español más influyente del mundo y uno de los cinco más relevantes de Europa.

 

Por otro lado, por sus implicaciones a futuro resalta el Foro de Jóvenes Líderes Chinos, organizado desde 2006 por la Fundación Consejo España-China. Este año, como es habitual, han venido a España emprendedores chinos en sectores punteros de la tecnología y la economía para que intercambien ideas y experiencias con sus homólogos españoles. Este año el foro se ha centrado en la inteligencia artificial, que en pocas décadas logrará que en China el 77 % de los trabajos los realicen las máquinas. Tal es la dimensión del salto tecnológico chino que resulta interesante el nivel de intercambio de contenido y perspectivas que se ha logrado establecer para explorar formas de avanzar juntos.

 

Por cierto, destaca también la actividad de los Institutos Confucio, que en poco más de una década han establecido sedes en Madrid y Barcelona, abriendo también centros en los campus de importantes universidades españolas. Igualmente resalta la actividad del Instituto Cervantes en Beijing, que sigue expandiendo la enseñanza del español y que este año ha estado promoviendo diálogos con intelectuales chinos sobre la figura del sinólogo Diego de Pantoja, que entró en contacto con la civilización china al más alto nivel en el siglo XVI y que contribuyó en esa época al mejor conocimiento de China en Europa.

 

Por último, pero en verdad en primer lugar, cabe recordar la visita del ministro de Exteriores chino a Madrid, Wang Yi, en mayo pasado. Ha servido para preparar el camino para la próxima visita oficial del presidente Xi Jinping a España: será un gran hito en esta especial relación bilateral.

 

 
 
*Augusto Soto es director de Dialogue with China Project y profesor de ESADE, Barcelona.

 

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